28 de Febrero

He oído decir que no se ha encontrado todavía un alma pura que haya amado más que un alma arrepentida. ¡Cómo me gustaría desmentir esas palabras…!

…¿Cómo anda tu alma…?¿Eres capaz de arrepentirte,
sinceramente desde el alma, de laguna actitud que hayas tenido equivocada?

27 de Febrero

Yo soy esa hija, objeto del amor previsor de un Padre que no ha enviado a su Verbo a rescatar a los justos sino a los pecadores. Él quiere que yo lo ame porque me ha perdonado mucho; no mucho, sino todo. No ha esperado a que yo lo ame mucho, sino que ha querido que yo sepa hasta qué punto él me ha amado a mí, con un amor de admirable prevención, para que ahora yo lo me a él ¡con locura…!
¿A quién eres capaz de amar con locura? ¿Te reconoces hijo de Dios?

26 de Febrero

Supongamos que el hijo de un doctor muy competente encuentra en su camino una piedra que lo hace caer, y que en la caída se rompe un miembro. Su padre acude enseguida, lo levanta con amor y cura sus heridas, valiéndose para ello de todos los recursos de su ciencia; pronto su hijo, completamente curado, le demuestra su gratitud. ¡Qué duda cabe de que el hijo le sobran motivos para amar a su padre!
Pero voy hacer otra suposición. El padre sabiendo que en el caminito que va a recorrer su hijo hay una piedra, se apresura a ir antes que él y la retira (sin que nadie lo vea). Ciertamente que el hijo, objeto de la ternura previsora de su padre, sin desconocer la desgracia de la que su padre lo ha librado, no le manifestara su gratitud y lo amara menos que si lo hubiera curado…Pero si llega a saber el peligro del que acaba de librarse, ¿no lo amará todavía mucho más aún?

…Cuántas veces Jesús ha quitado piedras de nuestro camino… ¿Le has dado las gracias en el día de hoy…?

25 de Febrero

Reconozco que sin él, habría podido caer tan bajo como Santa María Magdalena, y las profundas palabras de Nuestro Señor a Simón resuenan con gran dulzura en mi alma…Lo sé muy bien: Al que poco se le perdona, poco ama. Pero sé también que a mí Jesús me ha perdonado mucho más que a María Magdalena, pues me ha perdonado por adelantado, impidiéndome caer.

¿Reconoces que Jesús está a tu lado perdonándote una y otra vez…dándote otra oportunidad para volver a levantarte e intentarlo nuevamente…?

24 de Febrero

Pero tú, Señor, conoces mi debilidad. Cada mañana hago el propósito de practicar la humildad, y por la noche reconozco que he vuelto a cometer muchas faltas de orgullo. Al ver esto me siento tentada por el desaliento, pero sé que el desaliento es también una forma de orgullo. Por eso, quiero, Dios mío, fundar mi esperanza sólo en ti. Ya que tú lo puedes todo, haz nacer en mi alma la virtud que deseo. Para alcanzar esta gracia de tu infinita misericordia, te repetiré muchas veces: “¡Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo!”

¿Cuáles son tus debilidades..? ¿Luchas por vencerlas día a día?