31 de Diciembre

Cuando un alma se ha dejado fascinar por el perfume embriagador de tus perfumes, ya no puede correr sola, todas las almas que ama se ven arrastradas detrás de ella. Y eso se hace sin tensiones, sin esfuerzos, como una consecuencia natural de su propia atracción hacia ti. Como un torrente que se lanza impetuosamente hacia el océano arrastrando detrás de sí todo lo que encuentra a su paso, así, Jesús mío, el alma que se hunde en el océano sin riberas de tu amor atrae detrás de sí todos los tesoros que posee.

30 de Diciembre

Ser siempre niña es reconocer la propia nada y esperarlo todo de Dios, como un niño lo espera todo de su padre; es no preocuparse por nada, ni siquiera por ganar dinero. Hasta en las cosas de los pobres se da al niño todo lo que necesita; pero en cuanto se hace mayor su padre se niega ya a alimentarlo y le dice: Ahora trabaja, ya puedes arreglartela por tu cuenta.

Precisamente por no oir eso, yo no he querido hacerme mayor, sintiendome incapaz de ganarme la vida, la vida eterna del cielo. Así que seguí siendo pequeñita, sin otra ocupación que la de recoger flores, las flores del amor y del sacrificio, y ofrecerselas a Dios para su recreo.

Ser pequeño es tambien no atribuirse a uno mismo las virtudes que se practican, creyendose capaz de algo, sino reconocer que Dios pone ese tesoro en la mano de su hijito para que se sirva de él cuando lo necesite; pero es siempre el tesoro de Dios. Por último, es no desanimarse por las propias faltas, pues los niños se caen a menudo, pero son demasiado pequeños para hacerse mucho daño.

29 de Diciembre

En mi enfermedad soy como un auténtico niño: no pienso en nada, estoy contenta de ir al cielo, y eso es todo.

28 de Diciembre

Siempre me ha gustado lo que Dios me daba. Hasta el punto de que, si me hubiese dado a escoger, yo habría escogido precisamente aquello, incluso las cosas que me parecían menos buenas y menos bonitas que las que tenían las demás.

27 de Diciembre

Si hubiera sido rica, no hubiese podido ver a un pobre sin darle enseguida parte de mis bienes. De la misma manera, a medida que gano algún tesoro espiritual, sabiendo que en ese mismo instante hay almas que están en peligro de perderse, les doy todo lo que tengo, y todavía no he encontrado un solo momento para decirme: Ahora voy a trabajar para mí.