31 de Enero

¡Oh, mi Jesús! Tu dulce voz me llama.
Me dices: “Ven, que ya pasó el invierno,
Comienza para ti una estación nueva.
Tras cada noche nace un día nuevo.

Alza tus ojos a la Patria santa
Y allí verás en tronos honoríficos
A los autores de tu inmensa dicha,
¡a tu padre y tu madre tan queridos….!”

¿Qué sientes cuando se habla de “La dulce voz que te llama a la Patria celestial?

30 de Enero

¡Para siempre en tu Faz me has escondido…!
Escucha ahora mi voz, mi buen Jesús:
Vengo a cantar la inenarrable gracia
De haber sufrido y de llevar tu cruz…

Largo tiempo bebí el cáliz de lágrimas
Y compartí tu copa de dolor;
Comprendo que el sufrir tiene su hechizo,
Pues por la cruz se salva al pecador.

¿Entregamos nuestros sufrimientos? ¿Los vemos como la puerta a la salvación?

29 de Enero

Una vez, en la playa, al atardecer, a esa hora en la que el sol parece querer bañarse en la inmensidad de las olas, dejando detrás de sí un surco luminoso, iba a sentarme en una roca…Estuve contemplando durante mucho tiempo aquel surco luminoso, imaginen de la gracia que ilumina el camino que debe recorrer la barquilla de ligera vela blanca…Allí hice el propósito de no alejar nunca mi alma de la mirada de Jesús, para que pueda navegar en paz hacia la patria del cielo….

¿Que promesa te animas a hacerle hoy a Jesús?

28 de Enero

Paulina era quien recibía todas mis confidencias íntimas y aclaraba todas mis dudas…
En cierta ocasión, le manifesté mi extrañeza de que Dios no diera la misma gloria en el cielo a todos los elegidos y mi temor de que no todos fueran felices. Entonces Paulina me dijo que fuera a buscar el vaso grande de papá y que lo pusiera al lado de mi dedalito, y luego que los llenara a los dos de agua. Entonces me pregunta cuál de los dos estaba más lleno. Yo le dije que estaba tan lleno el uno como el otro y que era imposible echar en ellos más agua de la que podían contener. Entonces me hizo comprender que en el cielo Dios daría a sus elegidos tanta gloria como pudieran contener, y que de esa manera el último no tendría nada que envidiar al primero.

¿Busco entender los designios de Dios o me enfado con él sin buscar explicaciones?

27 de Enero

En las noches de invierno, ¡cómo me gustaba sentarme en el regazo de papá…! Con su hermosa voz, cantaban tonadas que llenaban el alma de pensamientos profundos….o bien, meciéndonos dulcemente, recitaba poesías espirituales.
Luego subíamos para rezar las oraciones juntos, y yo me ponía junto a él, y no tenía más que mirarlo para saber cómo rezan los santos…

A veces pienso cuánto nos quejamos de nuestros hijos que no van a misa, que no rezan por las noches, que no tienen actitudes de Dios o que salen de sus bocas palabras dolorosas o groseras….pero ¿Cuántos momentos de oración hemos tenido junto a ellos? ¿Somos nosotros el mejor ejemplo que tengan al ver nuestras actitudes?
Nunca es tarde para tomarlos en nuestro regazo y decirles simplemente…perdón….te quiero hijo!!!! No importa la edad que tengan o el momento por el cual estén pasando. Díselo una vez más!!!!