Meditando día a día con Santa Teresita

Suena la campana al alba llamando a la oración. Una vez mas miles de carmelitas en todo el planeta abandonan las horas de sueño, salen de sus celdas y se dirigen al coro para abrazar al mundo con sus plegarias.

Ninguno de nosotros se da cuenta, pero cada mañana, cuando nos levantamos, hay personas que velan por la humanidad, que interceden por ella, que le hablan a Dios de nuestras necesidades y sufrimientos, que le dan gracias por el sol, por la lluvia, por la vida.

Gestos silenciosos y extraordinariamente insignificante, rutinarios, escondidos.

Santa Teresita del Niño Jesús fue una mas entre esas miles de carmelitas que un día, por amor, se unieron a Cristo y abrazaron, nada mas -y nada menos- que su misma causa: que todos los hombres lo conozcan.

En las meditaciones, día por día, queremos que a lo largo de los meses recorrer paso a paso su proceso interior con la intención de que , llevados de su mano, podamos, al cabo de una año, aprender nosotros a dejarnos conducir por Dios.

Y así, cada mañana, al despertarnos, recordaremos que, desde los claustros del cielo, Teresita, nuestra compañera de camino, estará intercediendo por nosotros.