23 de Febrero

Te ruego, divino Jesús, que me envíes una humillación cada vez que yo intente colocarme por encima de los demás. Yo sé bien, Dios mío, que al alma orgullosa tú la humillas y a la que se humilla le concedes una eternidad gloriosa; por eso quiero ponerme en el último lugar y compartir tus humillaciones, “para tener parte contigo” en el Reino de los cielos.

..¿Eres capaz de recibir humillaciones por decir que eres cristiano, poner tu opinión contraria al resto…?

22 de Febrero

¡Qué manso y humilde de corazón me pareces, Amor mío, bajo el velo de la blanca hostia!
Ya no puedes abajarte más para enseñarme la humildad. Por eso, para responder a tu amor, yo también quiero desear que mis hermanas me pongan siempre en el último lugar y convencerme de que éste es precisamente mi sitio.

…¿Y tú qué sitios prefieres…los primeros o los últimos puestos…?

21 de Febrero

Quiero ser humilde y someter mi voluntad a la de mis hermanas, sin contradecirlas en nada y sin andar averiguando si tienen derecho o no a mandarme. Nadie, Amor mío, tenía ese derecho sobre ti, y sin embargo obedeciste, no sólo a la Virgen y a San José, sino hasta tus verdugos. Y ahora te veo colmar en la Hostia la medida de tus anonadamientos. ¡Que humildad la tuya, al someterte a todos tus sacerdotes, sin hacer distinción alguna entre los que te aman y los que, por desgracia, son tibios o fríos en tu servicio…!A su llamada, tú bajas del cielo; pueden adelantar o atrasar la hora de tu sacrificio, que tú estas siempre pronto a su voz….

¿ Y tú estás siempre pronto a la voz de Dios?…¿Eres humilde en tus actitudes diarias?

20 de Febrero

Jesús, cuando eras peregrino en nuestra tierra, tú nos dijiste: Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y así encontrarán descano. Sí, poderoso Señor de los cielos, mi alma encuentra en ti su descanso al ver, cómo, revestido de la forma y de la naturaleza de esclavo, te rebajas hasta lavar los pies a tus apóstoles. Entonces me acuerdo de aquellas palabras que pronunciaste para enseñarme a practicar la humildad: Les he dado el ejemplo para que hagan lo mismo con ustedes. El discípulo no es más grande que su maestro…Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.
Yo comprendo, Señor, estas palabras salidas de tu corazón manso y humilde y quiero practicarlas con la ayuda de tu gracia.

Ya sabemos que hacer para ser felices…¿Y tú lo practicas?

19 de Febrero

Sólo Jesús fue siempre mi dulzura inefable.

…¿Qué lugar ocupa Jesús en tu vida?